tilumoraEnglish

Cuento para dormir · La mudanza

Diego y las estrellas que se mudaron

de 5 a 7 años · 3 minutos de lectura

Léelo con el nombre de tu peque (el cuento es de un niño)

🔒 Su nombre se cambia en tu móvil: no se envía ni se guarda.

Diego tenía seis años y un zorro de peluche naranja que se llamaba Canelo. Vivían en un piso pequeño, junto a una plaza con columpios. En el techo de su cuarto había estrellas que brillaban en la oscuridad.

Cada noche, antes de dormir, Diego las contaba con Canelo: una, dos, tres… Un día, mamá y papá se sentaron con él en el sofá.

—Diego, nos vamos a mudar a una casa nueva, con jardín —le dijo mamá.

—Tendrás un cuarto más grande —añadió papá, sonriendo.

Pero Diego no sonrió. Miró hacia su cuarto y frunció el ceño.

—¿Y mis estrellas? Las estrellas no se pueden mudar.

Durante varios días, la casa se llenó de cajas. Los libros se fueron a una caja, los juguetes a otra y la ropa a otra. Cada vez que una estantería se quedaba vacía, Diego sentía un pellizco en el pecho.

Una noche, tumbado en la cama, miró el techo un buen rato. Las estrellas brillaban como siempre, verdes y suaves.

—Canelo, se me ha ocurrido una idea —susurró.

A la mañana siguiente, buscó una caja vacía y la decoró con ceras. Dibujó estrellas, un zorro y una luna muy redonda.

—Esta es la caja de las cosas importantes —anunció.

Luego le pidió a papá que le sujetara la silla para subirse. Con mucho cuidado, despegó las estrellas del techo, una a una. Las guardó en la caja, con su foto favorita y su cuento de piratas.

—¿Ves, papá? Las estrellas sí se pueden mudar —dijo, muy serio.

Papá se rio y le dio un beso en la frente.

El día de la mudanza, Diego llevó su caja en brazos todo el camino. La casa nueva tenía la puerta amarilla y olía a pintura fresca. Su cuarto era grande, blanco y un poco silencioso.

Cuando Diego hablaba, su voz rebotaba en las paredes vacías.

Pero él abrió su caja y sacó las estrellas con cuidado.

—Papá, ¿me subes a hombros?

Papá lo subió, y Diego pegó las estrellas en el techo nuevo. Puso una en cada rincón, para que todo el cuarto quedara bajo su cielo.

Esa noche, mamá apagó la luz desde la puerta. El techo se llenó de puntitos verdes, igual que antes. Diego abrazó a Canelo y empezó a contar: una, dos, tres…

—Hola, casa nueva —susurró—. Ya puedes ser mi casa.

Y antes de llegar a diez, se quedó dormido. Buenas noches, Diego…

🌙

¿Y si cada noche hubiera un cuento nuevo para tu peque?

Escrito solo para su peque: con su nombre, su peluche, su familia y lo que necesite ese día.

Crea su cuento gratis

Gratis por tiempo limitado. Sin tarjeta.

Más cuentos para dormir

Nicolás y el diente que bailabaEl primer diente que se cae · de 5 a 7 años
Martín y la caracola de la abuelaEchar de menos a la abuela · de 5 a 7 años
Julia y las tres preguntasMiedo al médico y a las vacunas · de 5 a 7 años