tilumoraEnglish

Cuento para dormir · El primer diente que se cae

Nicolás y el diente que bailaba

de 5 a 7 años · 3 minutos de lectura

Léelo con el nombre de tu peque (el cuento es de un niño)

🔒 Su nombre se cambia en tu móvil: no se envía ni se guarda.

Nicolás tenía seis años y un zorro de peluche que se llamaba Canela. Canela tenía la cola esponjosa y una oreja un poco más corta que la otra.

Un lunes, en el desayuno, Nicolás notó algo raro en la boca. Uno de sus dientes de abajo se movía, como una puerta suelta.

—¡Papá! ¡Se me está rompiendo la boca!

Papá sonrió. —No se rompe nada. Es un diente de leche que se quiere ir.

—¿Y por qué se quiere ir? —preguntó Nicolás.

—Porque debajo viene uno nuevo, más grande y más fuerte.

A Nicolás no le convenció nada. ¿Y si al irse le dolía? Desde ese día, no dejó que nadie le mirara el diente. En el cole, se tapaba la boca para reírse.

En la merienda, apartaba la manzana. —Hoy no me apetece —decía. Su hermana Lola lo miró con los ojos entornados. —Hablas raro. Como un pato con prisa.

—No hablo raro —dijo Nicolás, sin abrir mucho la boca. Y eso sonó todavía más raro.

Una tarde, se sentó delante del espejo del baño, con Canela en el lavabo. Abrió la boca y empujó el diente con la lengua, muy despacio. El diente bailaba. Adelante, atrás. Y no dolía.

—Canela —susurró—, a lo mejor no es para tanto.

Pensó en su amigo Iker, que ya tenía un hueco y silbaba por él. Pensó en el diente nuevo, grande y fuerte, esperando su turno. Y entonces decidió algo. —Hoy, sí.

Fue a la cocina y eligió la manzana más roja del frutero. Papá y Lola dejaron de hablar y lo miraron con los ojos muy abiertos. Nicolás respiró hondo, abrió mucho la boca y mordió. ¡Crac!

Algo pequeño y blanco se quedó clavado en la manzana. Era su diente. Nicolás se tocó el hueco con la lengua. Notó cosquillas, nada más.

—¡No me ha dolido! —gritó—. ¡Ni un poquito!

Lola aplaudió. —Ahora silbarás como Iker. Papá le dio un abrazo de oso y guardaron el diente en una cajita de madera.

Por la noche, Nicolás puso la cajita debajo de la almohada.

—Es para el Ratoncito Pérez —le explicó a Canela—. Hoy le toca trabajar.

Probó a silbar por el hueco. Le salió un soplido pequeño y gracioso. Canela, con su oreja corta, parecía sonreír. Nicolás se acurrucó a su lado y se tocó el hueco una vez más.

Poco a poco, se le cerraron los ojos. Buenas noches, Nicolás…

🌙

¿Y si cada noche hubiera un cuento nuevo para tu peque?

Escrito solo para su peque: con su nombre, su peluche, su familia y lo que necesite ese día.

Crea su cuento gratis

Gratis por tiempo limitado. Sin tarjeta.

Más cuentos para dormir

Martín y la caracola de la abuelaEchar de menos a la abuela · de 5 a 7 años
Julia y las tres preguntasMiedo al médico y a las vacunas · de 5 a 7 años
Alba y los pájaros de papelLa timidez · de 5 a 7 años