tilumoraEnglish

Cuento para dormir · Miedo a los truenos

Elena y el tambor de la tormenta

de 2 a 4 años · 3 minutos de lectura

Léelo con el nombre de tu peque (el cuento es de una niña)

🔒 Su nombre se cambia en tu móvil: no se envía ni se guarda.

Elena tenía tres años y un elefante de peluche que se llamaba Tambo. Tambo era gris, tenía las orejas grandes y una mancha roja en una de ellas.

Aquella tarde, el cielo se puso de color gris oscuro. Elena y papá miraban por la ventana cómo empezaba a llover.

—Esta noche habrá tormenta —dijo papá—. Puede que oigas truenos.

—¿Y qué es un trueno? —preguntó Elena.

—Es el ruido del cielo cuando hay tormenta. Suena fuerte, pero en casa estamos a salvo.

Elena apretó a Tambo contra su pecho y no dijo nada.

Después de cenar, mamá le leyó un cuento y apagó la luz grande. Solo quedó encendida la lamparita de la mesilla. La lluvia golpeaba la ventana: tic, tic, tic.

De pronto, la habitación se llenó de luz blanca. Y después sonó un ruido grande y largo, como si alguien moviera muebles en el cielo. La ventana tembló un poco.

Elena se tapó hasta la nariz, con los ojos muy abiertos. Quería llamar a mamá. Pero entonces notó algo. Tambo estaba temblando. O eso le pareció a ella.

—Tambo tiene miedo —susurró Elena.

Se sentó en la cama y le acarició la oreja de la mancha roja.

—No pasa nada, Tambo. Yo te cuido.

Otra luz blanca iluminó la habitación. Elena pensó deprisa. ¿Qué podía hacer para que Tambo no se asustara? Entonces se acordó de la fiesta del cole, cuando tocó el tambor.

Puso las dos manos sobre la almohada, como si fuera un tambor. Y cuando llegó el trueno, contestó: «¡Pom, pom!».

—¿Lo ves, Tambo? El cielo toca el tambor, y nosotros también.

Tambo parecía mucho más tranquilo. Y Elena también. Con cada trueno, Elena tocaba su tambor de almohada: «¡Pom, pom!». Mamá se asomó a la puerta.

—¿Estás bien, Elena?

—Sí. Estamos tocando el tambor con el cielo —dijo Elena.

Mamá sonrió y se sentó un rato a su lado.

Poco a poco, los truenos sonaron más lejos y más bajito. «Pom», contestaba Elena, cada vez más despacio. Al final, solo quedó la lluvia: tic, tic, tic, como una nana.

Elena se acurrucó con Tambo y cerró los ojos. Buenas noches, Elena…

🌙

¿Y si cada noche hubiera un cuento nuevo para tu peque?

Escrito solo para su peque: con su nombre, su peluche, su familia y lo que necesite ese día.

Crea su cuento gratis

Gratis por tiempo limitado. Sin tarjeta.

Más cuentos para dormir

Martín y la caracola de la abuelaEchar de menos a la abuela · de 5 a 7 años
Olivia y la canción para NunaDejar el chupete · de 2 a 4 años
Thiago se despide del parqueRabietas al salir del parque · de 2 a 4 años