tilumoraEnglish

Cuento para dormir · Lavarse los dientes

Martina y los dientes de Pompón

de 2 a 4 años · 3 minutos de lectura

Léelo con el nombre de tu peque (el cuento es de una niña)

🔒 Su nombre se cambia en tu móvil: no se envía ni se guarda.

Martina tenía tres años, dos coletas con lazos amarillos y un hipopótamo de peluche. Se llamaba Pompón. Era lila, blandito y tenía dos dientes grandes y blancos. Cada noche, después del baño, llegaba la hora de lavarse los dientes.

Y cada noche, Martina cerraba la boca como una cremallera.

—Hoy no —decía, moviendo las coletas de un lado a otro.

Mamá le enseñaba su cepillo pequeño y verde, con pasta de fresa.

—Solo un ratito, cariño. Para que tus dientes se vayan limpitos a dormir.

Pero Martina escondía la cara en la barriga suave de Pompón.

—Pompón tampoco quiere —decía—. Pompón tampoco.

Aquella noche, mamá se sentó en el borde de la bañera y esperó tranquila. Martina miró a Pompón. Pompón la miraba a ella, con sus dos dientes grandes.

—Mamá, ¿los hipopótamos se lavan los dientes?

—Claro que sí. Tienen unos dientes enormes, y les gusta tenerlos relucientes.

Martina se quedó pensando, con un dedito en la barbilla.

Luego abrió el cajón y sacó un cepillo viejo y suave que ya nadie usaba.

—Pompón, abre la boca —le dijo muy seria—. Bien grande.

Y le cepilló los dos dientes, despacito: arriba y abajo, arriba y abajo.

—Ahora por detrás —le explicó—. Y ahora las muelas, que están escondidas.

Mamá se tapaba la boca con la mano para no reírse.

—¡Ya está! Pompón tiene los dientes más limpios del mundo.

Y Pompón parecía sonreír más que nunca.

Martina lo sentó en el borde del lavabo, para que pudiera mirar. Después se subió a su banquito de madera y cogió su cepillo verde.

—Mira, Pompón. Ahora me toca a mí.

Mamá puso una gotita de pasta de fresa, pequeña como un guisante. Martina frotó arriba y abajo, arriba y abajo, igual que había hecho con Pompón. Le salió un bigote de espuma blanca, y se rio tanto que casi se cae del banquito.

Escupió, se enjuagó con un poquito de agua y sonrió delante del espejo.

Sus dientes brillaban como perlitas recién lavadas.

—¡Mira, mamá! ¡Como los de Pompón!

—Sois el equipo más limpio de la casa —dijo mamá, con un beso de fresa.

Martina se fue a la cama con Pompón bajo el brazo y una sonrisa enorme. Mamá apagó la luz y los arropó a los dos con la manta de cuadros. Pompón se durmió primero. Martina, un momento después, con la boca fresquita.

Buenas noches, Martina…

🌙

¿Y si cada noche hubiera un cuento nuevo para tu peque?

Escrito solo para su peque: con su nombre, su peluche, su familia y lo que necesite ese día.

Crea su cuento gratis

Gratis por tiempo limitado. Sin tarjeta.

Más cuentos para dormir

Elena y el tambor de la tormentaMiedo a los truenos · de 2 a 4 años
Olivia y la canción para NunaDejar el chupete · de 2 a 4 años
Thiago se despide del parqueRabietas al salir del parque · de 2 a 4 años